Lo peor que podría ocurrir es que se nos rompa el tímpano o que estalle uno de nuestros vasos sanguíneos oculares, pero eso es poco probable. No obstante, si detuvieses un estornudo violento, la presión que se genera podría trasladarse hasta tus senos paranasales y tu cráneo. Esto provocaría pequeñas fisuras en los huesos que existen entre la nariz y los ojos o entre la nariz y el cerebro. Sin embargo, estas fisuras sanan por sí mismas, así que no son nada de qué preocuparse.
