Para evitar irritaciones, debemos asegurarnos de que al arrastrar el gel con la cuchara no haya nada de savia amarilla, y si fuera así, la desechamos.
Si queremos dejar el aloe preparado para utilizarlo en otro momento, una forma de conservarlo es cortándolo, dejándolo secarse al sol y almacenándolo en un recipiente de cristal, en un lugar fresco y donde no reciba la luz del sol directa. Así podrá conservar todas sus propiedades.
El zumo de aloe vera Para elaborar zumo de aloe vera, cortamos una hoja longitudinalmente y eliminamos la savia amarilla, sacamos la pulpa y la licuamos junto con alguna fruta, preferentemente que sean ricas en vitamina C como naranjas, mandarinas o pomelos y añadimos 1 litro de agua. Si queremos aprovechar al máximo las propiedades del aloe, podemos utilizar también la parte exterior de la hoja, que es rica en vitaminas y minerales. Lo conservaremos en el frigorífico y lo podemos tomar antes de las comidas como protector ante ardores, problemas digestivos, úlceras, etc.
