
Ámsterdam, la ciudad de las bicicletas
La crisis que los salvó
En esa misma década se dio la crisis mundial del petróleo, por la guerra entre varios países árabes productores del hidrocarburo e Israel. Algunos Estados europeos, incluido Holanda, apoyaron a Israel y sufrieron el bloqueo de importaciones de petróleo, lo que cuadruplicó el precio del combustible. En diciembre de 1973, en una emisión televisiva, el primer ministro holandés, Den Uyl, les pidió a los holandeses que dependieran menos de la gasolina. La bicicleta fue fundamental.
Hoy, Holanda cuenta con el mayor número de ciclistas en el mundo. Ámsterdam, la capital, tiene más de 500 kilómetros de ciclorrutas y las muertes anuales por accidentes de tráfico se redujeron de 100 a 15 en los últimos 20 años. Cada año se invierten 15 millones de euros ($ 50.00 millones) en infraestructura para el uso de bicicletas.

Según Robert Stomt- horst, de la Asociación de Tráfico de Holanda, la política es clara: “Crear espacio para el uso de las bicicletas y poner presión sobre los usuarios de carros”. Estar en Ámsterdam sin cicla es como andar descalzo.
Los niños de Ámsterdam aprenden las reglas básicas a los 7 años. De acuerdo con Stomthorst, más de 200.000 menores presentan un examen anual de normas de tráfico y seguridad. Más del 90 por ciento de los mayores de 10 años pedalean para ir al colegio.
El músico holandés Douwe Truijens anota que la cultura de la bicicleta en Holanda nació a partir de la gente y sus hábitos. “La bicicleta te da un balance entre moverte libremente, mantener el aire limpio y además navegar en el ambiente y en tus propios pensamientos”. Dice que ha compuesto la mayoría sus canciones pedaleando en Ámsterdam.