
Café
Es de sobra conocido el efecto adictivo que tiene la cafeína sobre nuestro cerebro. No obstante, siempre y cuando no sea en exceso, sus efectos son incluso beneficiosos para nuestra salud.

Las galletitas
Entre las harinas, el azúcar y las grasas, nuestro cerebro reacciona a ellas de manera desproporcionada. Debido a que fijamos nuestra atención en ellas, nuestro organismo responde activando todos circuitos de recompensa que posee. El azúcar y las grasas hacen que las galletas sean muy adictivas. Concretamente, esas que tienen el relleno o agregados, activan en tu cerebro más receptores que la cocaina. Por eso son tan adictivas.