
#3 La procreación incestuosa y el desastre genético
Mito: engendrar un bebé entre familiares directos, supongamos primos, daría como resultado una abominación genética y probablemente el niño nazca con algo así como dos cabezas.
Realidad: estudios científicos han demostrado que la procreación entre familiares sólo aumenta el riesgo de defectos de nacimiento en un 2 o 3%, lo que significa un riesgo similar al de una mujer que da a luz a los 41 años. De hecho, se ha estimado que casi el 80% de las parejas que han existido a lo largo de la historia de la humanidad eran al menos familiares en relación de primos segundos, o incluso más cercanos. Datos curiosos: Charles Darwin era nieto de una pareja de primos hermanos y, a su vez, se casó con su prima. Albert Einstein también.