2. Tener cenas copiosas
Aunque todas las comidas del día son importantes, la cena es la que menor interés nutricional tiene. Especialmente porque nuestro cuerpo va a precisar de menor cantidad de energía durante el descanso, fomentar la introducción de comidas grasientas puede tener un efecto de sueño pesado que no nos permita recuperarnos de forma habitual. Para garantizar que esto no sucede puedes incluir en tu dieta más verduras, frutas y proteínas que sin duda ayudarán a facilitar nuestro descanso.
