7. Comer sin dejar el escritorio
Claro que los lugares de trabajo pueden ser diferentes. Pero muchas veces no solo no están completamente adaptados para la comida sino también acumulan una gran cantidad de bacterias que no favorecen la digestión. Si este argumento se te hace poco convincente, piensa que también el aroma de tu comida puede estorbarles a tus compañeros y que tú mismo dejas tu cerebro sin su descanso bien merecido, tus piernas sin un ejercicio adicional y le impides al estómago que digiera bien la comida, ya que tu cerebro no puede concentrarse plenamente en ese proceso.
