7. Somos un poco más altos por las noches
¿Sorprendida? Seguramente, pero tranquila, sólo somos “un poquito” más altas, nada más. Esto se debe básicamente a que nuestra columna durante la noche se separa un poquito más al hidratarse, permitiendo con ello que el espacio de los discos entre vértebra y vertebra se distancie levemente, dándonos un poquito más de altura. Pero eso sí, llegada la mañana los discos vuelven a contraerse en su posición original. Curioso ¿No es así?
