5. Excitación sexual
No es ninguna sorpresa, seguro que lo has notado en alguna ocasión. Es frecuente por ejemplo que los hombres tengan erecciones nocturnas, algo que se debe básicamente a un efecto natural y saludable, puesto que la sangre tiende a oxigenarse y acaba provocando esa súbita erección. Pero este efecto no es exclusivo sólo de los hombres. También nosotras experimentamos en ocasiones esa sensación de excitación acrecentada por algunos sueños subidos de tono. Esta excitación se debe a que es precisamente durante la noche cuando se segregan determinadas hormonas capaces de inducirnos ese curioso estado.
6. Movemos más los ojos
A pesar de tener los párpados cerrados, nuestros ojos no paran de moverse, en especial durante la fase REM. La verdad es que los científicos aún no han llegado a un consenso de por qué ocurre esto. Aunque muchos lo relacionan con esa mayor estimulación neuronal, esa actividad cerebral tan intensa que nos permite organizar recuerdos, clasificar información y optimizar así nuestra memoria. De ahí la necesidad biológica indispensable de disfrutar de un sueño tranquilo y reparador.